Yo lo sé,
sólo yo sé que no es cierto,
aún así necesito decirlo.
Extirpar las palabras que anidan
en las más oscuras esquinas
de este corazón.
Es necesario ventilar
los húmedos corredores
por los que se pasean,
la desesperada espera,
la áspera melodía.
Sólo yo sé que es mentira,
pero necesito acribillar
la piedad de estas palabras
con los certeros disparos
que desde un lunes
se abalanzan,
empujan y retroceden,
iluminan lo mismo que esquivan:
cobijan lo mismo que sacuden.
Ya lo sé,
yo lo sé,
es mentira.
Pero si no lo digo,
me voy a pudrir por dentro.
.
.
.
martes, 7 de abril de 2009
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